miércoles, 19 de agosto de 2009

Milagros inesperados

¿SAMPRAS ELIMINADO POR UN DESCONOCIDO PARAGUAYO? ¿AGASSI PERDIENDO ANTE EL 419º DEL MUNDO? ¿NAVRATILOVA DERROTADA POR... KUNCE? NO SON HISTORIAS IMAGINARIAS. TE CONTAMOS LAS GRANDES SORPRESAS DEL TENIS.

La emoción no convive con lo predecible: explota cuando la lógica se oxida y se abre el telón de lo inesperado. Podríamos estar hablando de la vida, sí. Pero hablamos de tenis.
Desde el inicio de la Era Abierta (en 1968) han existido grandes sorpresas, juegos en los que el gran favorito cae ante un tenista casi desconocido. En Montreal 1974, por ejemplo, el estadounidense William Brown, que estaba fuera de los cien mejores, derrotó al rumano Ilie Nastase (Nº1 tres meses antes). Un año después, Tenny Svensson (136º del ranking) venció al legendario Bjorn Borg (entonces Nº5) en el país de ambos, Suecia. Mayor fue la sorpresa en Atlanta 1980: John Austin, que había finalizado 156º el año anterior, se impuso 7-6 y 6-4 sobre John Mc Enroe, líder del ranking.
También sucede en los Grand Slams. En Wimbledon 1981, Ivan Lendl (uno de los dos mejores de ese año) cayó en una batalla de cinco sets ante el australiano Charlie Fancutt, cuyo nombre no volvería a generar estruendos. “El pasto es para las vacas”, decía Guillermo Vilas (4º) sobre su mala adaptación al césped, pero ni él esperaba perder ante el nigeriano Nduka Odizor (75º) en Wimbledon 1983. “He de decir, sin falsa modestia, que pasé dos meses pensando en este torneo, y entraba en mis planes hacer un buen campeonato”, dijo Odizor tras su victoria. No sólo en la hierba resbaló el argentino: en 1982, sobre superficie dura, cayó ante el estadounidense Tony Giammalva, que nunca llegó al Top 100.
Sólo una suma fortuita de factores pueden explicar estos resultados anormales: la superficie, el estado físico, la psicología... Hay suelos que favorecen un desarrollo menos natural del juego, como el césped, y también es importante la preferencia de cada jugador. Un mal estado físico, en tanto, hace más vulnerable a un jugador top, aunque en estas sorpresas ninguna terminó en lesión o abandono. Entonces, la clave está en lo psicológico: en que, antes o durante el partido, el competidor más débil sienta que puede ganar. Y que el candidato, que sólo pensaba cumplir rápidamente con su ‘obligación’, se desestabilice al ver que el rival no era tan fácil como suponía. Y, todo eso, a veces, necesita un poco de suerte. Si no... ¿cómo hubiera podido el holandés Michael Schapers (188º) derrotar al legendario Boris Becker en el Abierto de Australia 1985? ¿Y cómo explicar lo del francés Eric Winogradsky (152º)? El actual entrenador de Jo-Wilfried Tsonga venció 7-6, 7-6 y 7-5 a Stefan Edberg (3º) en Roland Garros 1987. ¿Era el mejor momento de Winogradsky? Semanas después, caería ante Laurie Warder (251º)... Lo dicho: el factor psicológico vale tanto como aprovechar un break point en un momento clave.

¿Hay más o menos sorpresas?
Considerando todos los partidos de Grand Slam, en 1982 los preclasificados ganaron el 86% de los juegos ante los no preclasificados. Veinticinco años después, en 2007, el porcentaje de victorias ‘lógicas’ bajó a 80%. Aunque la disminución es pequeña, indica que en la actualidad son más frecuentes los resultados sorpresa.
Las estadísticas, sin embargo, no tuvieron relación con la fiesta que vivieron las Bahamas cuando su representante, Roger Smith (150º), derrotó a Ivan Lendl (1º) en Stratton Mountain 1988. Ese año, el Nº2, Mats Wilander, también tuvo un día nefasto: fue eliminado por el italiano Claudio Pistolesi (154º) en Monte Carlo.

Si hay un ‘especialista’ en perder partidos imposibles es Andre Agassi: era capaz de humillar a Sampras en un buen día y de derrotas estrepitosas en uno malo. Como las que sufrió ante Luke Jensen (419º), Doug Flach (281º), Nenad Zimonjic (339º) y Jerome Haehnel (271º). Tras esta última, en 2004, explotó: “No hay explicación para golpear la bola como lo hice. Normalmente sólo un par de cosas funcionan mal en mí, pero controlar la pelota nunca había sido un problema. No encuentro excusas”. Cuando perdió esos juegos, Andre se ubicaba entre los primeros del ranking. Pero el ranking, evidentemente, no da inmunidad. Ni a Stefan Edberg (2º) cuando perdió ante Robbie Weiss en Key Biscayne 1992; ni al austríaco Thomas Muster (1º) cuando fue eliminado por Sandon Stolle (161º) en Dubai 1996.
Elegir el mejor partido del venezolano (nacido en Uruguay) Nicolás Pereira es difícil. No por falta de triunfos resonantes, sino porque en 1989 venció a Stefan Edberg (3º) y en 1996 a Thomas Muster (1º). Increíble que su mejor ranking haya sido 74º.
¿Y en la actualidad? Hasta Rafa Nadal tuvo su Waterloo. Acumulaba 24 victorias seguidas hasta que se cruzó con el alemán Alexander Waske (147º) en el césped de Halle 2005. “Hoy me di cuenta de que mi condición física puede ser un problema –reconoció luego de perder 6-4, 5-7 y 3-6–. Llegué tarde a algunas bolas”. Y, aunque ni siquiera Pete Sampras esquivó las derrotas inexplicables (ver recuadro), un nombre mantiene su ‘invicto contra lo insólito’. ¿Quién? Roger Federer. Desde que alcanzó el primer lugar del ranking, el suizo ganó el 96% de los partidos ante tenistas ubicados debajo del puesto 50. Triunfó 105 veces y sus únicas 4 derrotas fueron ante rivales muy respetables: Richard Gasquet, Filippo Volandri y Guillermo Cañas (dos veces). Pero a la carrera de Roger le quedan muchos años, así que habrá que mantenerse atentos: un día como cualquiera, el dominicano Víctor Estrella (303º), el togolés Komlavi Loglo (345º) o hasta Marcel Felder (353º) pueden ganarle y sorprender al planeta...

Hazañas femeninas
Si en 2007 los preclasificados varones consiguieron 80% de triunfos sobre jugadores de bajo ranking, entre las mujeres el número se eleva al 85%: ganaron 237 juegos y perdieron sólo 43 ante no preclasificadas. Sin embargo, sorpresas no faltaron durante la historia.
La italiana Linda Ferrando (82ª) eliminó a Monica Seles del US Open 1990. Hasta la mejor de todas, Martina Navratilova, perdió de forma inexplicable alguna vez: 6-2, 3-6 y 4-6 ante la australiana Kristine Kunce (179ª) en 1996.
Steffi Graf tuvo un 1995 magnífico: ganó 47 partidos y perdió sólo 2. Uno de ellos fue ante la sudafricana Mariaan De Swardt (54ª). “Hay demasiadas cosas en mi vida que me impiden concentrarme”, dijo la alemana tras la derrota, en referencia a las acusaciones por fraude fiscal que enfrentaba entonces.
Si Agassi era ‘el hombre de los tropezones’, Gabriela Sabatini lo imitó entre las mujeres. Podía vencer a cualquiera y perder contra cualquiera. En 1994, por ejemplo, cayó ante Marketa Kochta (82ª), Silvia Farina (108ª) y Christina Singer (85ª). Algo similar le sucedió a Venus Williams en 1999: peleaba por ser Nº1, pero perdía ante tenistas como Sonya Jeyaseelan (140ª) y Barbara Schwartz (125ª). ¿Y la actual número 1 del mundo? Justine Henin también guarda un mal recuerdo en sus cajones: la húngara Aniko Kapros (179ª) la eliminó en la primera ronda de Roland Garros 2002.
Fancutt, Keil, Haehnel, Kochta... Nombres que no lograron prestigio eterno por su tenis, pero sí el recuerdo permanente por un día en el que todas las voleas entraron, la pelota siempre esquivó la red y sus raquetas estuvieron iluminadas. Nombres que lograron, en su día de gloria, construir sus propios milagros inesperados.


Ramón Delgado festeja tras derrotar a Sampras.

>“Mi país lo festejó como una Copa del Mundo”
27 de mayo de 1998. Segunda ronda de Roland Garros. Pete Sampras, Nº1 del mundo y camino a ser uno de los mejores de la historia, gana 4-1 y tiene break point a favor ante el paraguayo Ramón Delgado, Nº97 y que nunca ha superado esa instancia en un Grand Slam. Todo indica que habrá un rápido final, pero, de pronto, cae la lluvia sobre París...
“Empecé muy nervioso, hasta la suspensión no pude tranquilizarme”, recuerda Delgado diez años después, cuando todavía batalla en el circuito ATP desde su puesto número 221.
La lluvia terminó, y empezó el mejor momento en la carrera del paraguayo. Primero salvó el break point, le quebró a Sampras y ganó 8-6 en tie-break. Luego jugó otros dos sets con magnífica frialdad, con personalidad de Top Ten, y se llevó el partido por 7-6, 6-3 y 6-4 ante la mirada asombrada de los franceses que colmaron el estadio Suzanne Lenglen. “Si es un sueño, no me despierten˝, rogó Delgado luego del triunfo. Una década después, rememora su hazaña junto a FOX SPORTS.
–En 1998, previo a Roland Garros, habías perdido ajustado contra Sampras: 7-6 y 7-6...
–Eso fue fundamental para ganarle después. En Atlanta superé la sensación de ‘estar jugando contra Sampras’, la emoción y desconcentración que genera enfrentar al Nº1. Por eso en Roland Garros me solté mucho más. Lógico, estaba emocionado antes del partido. Incluso pensé que íbamos a jugar en la cancha central; menos mal que no fue así, porque era más rápida y favorecía a Sampras. Igual era a cancha llena, contra el Nº1 y en uno de sus mejores momentos, pero con el correr de los games me di cuenta que estaba para cualquiera, me solté y pude hacer mi juego. Fue el partido más importante de mi vida, un hecho que marcó toda mi carrera. La gente se acuerda hasta hoy.
–¿Qué recordás de las horas siguientes?
–Estaba un poco en el aire… Uno no absorbe todo lo que significa. Mi país estaba festejando como si hubiéramos ganado la Copa del Mundo, entonces me empecé a dar cuenta de lo que significó la victoria. Incluso hasta ahora: estoy en un torneo Challenger y cuando anuncian mi partido dicen que le gané a Sampras en el ‘98.
–En tu carrera te fue bien ante los Top Ten...
–Es que me gustaban mucho esos partidos, esos desafíos. Te llevan a subir tu nivel: sabés que no podés jugar más o menos, ni debajo de tu nivel. Tenés que rendir al máximo.
–¿Pudiste hablar con Sampras alguna vez después de aquel partido?
–Sí, jugamos Interclubes en Estados Unidos, en el mismo equipo. Me acerqué para sacarme una foto, y él me dijo que no, porque nunca se sacaba fotos con jugadores que le ganaron. Eso me sorprendió, y también me asombró que me haga bromas. No sé: a un tipo como Sampras uno lo ve en la cancha muy serio, muy concentrado en lo suyo, entonces que te haga bromas es muy lindo.
–¿Sos consciente de que por ese triunfo formás parte de la historia del tenis?
–Sí, y hasta me imagino el título que le van a dar en el futuro: ‘una de las grandes derrotas en la carrera de Sampras’.

PUBLICADO EN FOX SPORTS EDICIONES URUGUAY (Nº22), ARGENTINA (Nº10) Y PUERTO RICO (Nº13), FEBRERO DE 2008.

3 comentarios:

  1. El mas grande tenista paraguayo de la epoca moderna. A Victor Pecci no lo vi pero a Ramon Delgado si. Lastima la prensa paraguaya nunca le dió el lugar y el apoyo que merecia.

    ResponderEliminar